El Gran Templo Masónico de Caracas, cuya inauguración tuvo lugar el 27 de abril de 1876, es un edificio de valor patrimonial excepcional y, representa la materialización en piedra y argamasa de un proyecto civilizatorio de profunda raigambre liberal.
Su existencia es indisociable de la figura del Ilustre y Poderoso Hermano Antonio Guzmán Blanco, Presidente de la República y, desde aquel mismo año, ungido como Gran Protector de la Masonería Venezolana.
Miembro activo de la Respetable Logia Esperanza Nº 7, Guzmán Blanco comprendió que la edificación de un templo constituía un acto de gobierno coherente con su programa de modernización. Por ello, el 1º de diciembre de 1873, ordenó que el Estado asumiera las obras que las logias caraqueñas habían iniciado con enorme esfuerzo en 1864, pero que se hallaban paralizadas por insuficiencia de fondos. Bajo la supervisión del arquitecto Juan Hurtado Manrique y del ingeniero Jesús Muñoz Tébar, la construcción avanzó con celeridad hasta alcanzar su culminación.
El mediodía de aquel 27 de abril, ante una concurrencia de delegaciones masónicas nacionales y extranjeras, Guzmán Blanco pronunció un discurso que ha quedado grabado en los anales de nuestra Augusta Orden como declaración de principios.
“Este no es solamente un templo masónico”, afirmó, “es más que eso, es el templo que oficialmente levanta el gobierno de Venezuela a la independencia de la razón del hombre; ¡Templo en que caben, sin estorbarse ni contradecirse, tanto los hebreos como los cristianos, así los católicos como los cuáqueros, el deísta como el protestante!”.
El Templo quedó consagrado como bastión de la libertad de conciencia, faro del pensamiento ilustrado y testimonio de que la fraternidad universal constituye uno de los cimientos sobre los que se erige la Sociedad.
Ciento cincuenta años después, aquel legado perdura como mandato ineludible para quienes trabajan bajo su bóveda; todos miembros de la Masonería Regular Venezolana sumados a un Proyecto de Visión Nacional y alcance sin límites.
Hoy nuestro Templo se reconsagra día a día con cada mazo y cincel que hace su trabajo bajo las estrellas con la luz del Oriente bajo la guía de nuestro Muy Respetable Gran Maestro José Gregorio Sardelli Bravo.
GRAN COMISIÓN DE MEDIOS Y PLATAFORMAS DIGITALES