La Respetable, Benemérita y Bicentenaria Logia Simbólica Unanimidad Nº 3 hizo llegar un mensaje dedicado a todas las madres de la institución y de la masonería universal, en el que se refiere a ellas como las arquitectas de la vida y las mejores constructoras en el taller del corazón.
El texto señala que, mientras los masones buscan siempre la luz y hablan de levantar templos, existe un templo más valioso que no está hecho de piedra: las propias madres y esposas. Destaca que, aun antes del nacimiento, su cariño fue la primera luz que guió, un faro que no se apaga y que se siente como la luz de la sabiduría, pues con su ejemplo muestran lo bueno con la misma suavidad con que despierta la mañana.
La misiva explica también que las madres forman la familia como una cadena de unión invisible, tomando de la mano a hijos, esposo y seres queridos, uniéndolos con hilos de ternura y enseñando que nadie está solo. De ese modo, todos son eslabones de una cadena que ellas cuidan con paciencia infinita.
En el mensaje se expresa que en el corazón masónico se guarda una rosa especial de gratitud que nunca dejará de florecer, distinta de los pétalos que el tiempo marchita. Se alude igualmente a la acacia, un árbol muy antiguo que recuerda que el amor verdadero jamás muere, comparando ese amor materno y de esposa con un río que no deja de fluir y que vivirá en los hijos, los nietos y en todos los que vendrán.
La Logia Unanimidad Nº 3 agradece a las destinatarias por ser las Maestras Perfectas de la ternura, por hacer del hogar un taller de valores y por enseñar que la fuerza más poderosa del universo se construye cada día con abrazos, palabras dulces y miradas que iluminan. Finalmente, concluye que en el gran libro del universo ellas son la página más bella que la vida ha escrito, y les envía fraterno amor y admiración.
GRAN COMISIÓN DE MEDIOS Y PLATAFORMAS DIGITALES